"Es verano en un barrio obrero y marginal de una ciudad del
sur. Tano, un adolescente que cumple condena en un reformatorio, recibe un
permiso especial de 48 horas para asistir a la boda de su hermano Santacana.
Con su mejor amigo, Richi, se lanza a vivir esas horas con el firme propósito
de divertirse y de hacer todo lo que le está prohibido: se emborracha, se
droga, roba, ama y vuelve a sentirse vivo y libre. Pero, a medida que pasan las
horas, Tano también asiste al desmoronamiento de todos sus puntos de referencía:
el barrio, la familia, el amor, la amistad, todo ha cambiado. Más allá de un
permiso de 48 horas, la libertad de Tano se convierte en un viaje obligado
hacia la madurez." (Filmaffinity)
Hace un tiempo hablé de varias películas del cine kinki español de los 80, la edad dorada del género. Este tipo de películas siguen existiendo, pero cada vez menos, hasta llegar al momento actual en el que practicamente se han extinguido. Estas películas y series de ahora protagonizadas por Mario Casas y compañía no cuentan, son películas cuya primera intención es la de lanzar a la fama a jovencitos guapetes que se quitan la camiseta en todas las secuencias para que las niñas chillen.
"7 vírgenes" tiene algo que no tenían esas películas de los 80, buena dirección, buen guión y demás, en definitiva, una buena película. Está claro que 'El pirri', 'El torete' y compañía eran muy auténticos, pero quitando la ambientación, la música y los actores lo demás era flojo. Te ofrecían verles robando coches con los chichos de fondo y nada más, se pasa un buen rato, está claro, pero cinematograficamente no eran buenas películas.
El problema con "7 vírgenes" es que muchisima gente la desprecia por decir que no encuentra la gracia en ver la vida de esta gentuza, que les es imposible querer a esos personajes. Estos mismos son los que adoran a Tony Montana y compañía; un chaval que va en moto sin casco y roba carteras es una basura cómo persona, mientras que el jefe de una organización criminal es el puto amo. Esto que he dicho quizás es algo manipulador, lo que quiero decir es que muchísimas películas están protagonizadas por auténticos hijos de puta a los que se esconde bajo un traje, diálogos ingeniosos y un aura encantadora. Son personajes que también están muy alejados del día a día de un espectador cualquiera, uno no suele conocer a Vitos Corleone, pero sí que puede conocer personajes cómo los del cine kinki, esto hace que los relacione con sus propias experiencias y les pueda tener asco.
Otro de los aspectos destacables de esta película es que no busca crear héroes, no es cómo aquellas películas de los 80 en las que los personajes parecían ser unos desgraciados a los que todo el mundo putea, algo que puede ser verdad en cierto modo, pero que desde luego no justifica muchos de sus actos. "7 vírgenes" presenta a unos jovenes en su entorno con sutileza e intentando huir del sentimentalismo y la falsedad.
El tema de que la película abarque tan sólo un fin de semana le da una intensidad enorme, capta ese corto espacio de tiempo cómo si fuera eterno en el que Tano y Richi viven una vida en sólo dos días. Durante mi adolescencia viví una vida similar a la que se ve en esta película, en la que también 15 días parecían un año, por eso de no pasar casi por casa, estar todo el día en la calle y no descansar ni un segundo, cómo si todo fuese a acabar rápidamente y no querer dejar escapar toda esa vida y experiencias. En el fondo esta es una película muy especial, es muy poética, el fantástico final, la escena en la que Tano mira la pecera cómo en "
La ley de la calle", las escenas dentro del agua de la piscina, la secuencia en la gasolinera, la mañana de Tano en casa de Patri y especialmente el mundo interior de Tano, esa escena en la que todos se están pegando fuera y él se queda en el coche con las lunas tintadas de azul mientras piensa en sus cosas.
Recuerdo el día en el que fuí a ver esta película, en esa época no veia practicamente ninguna película, ni leía, ni tenía internet (más que lo típico de ir al ciber a ver a algun amigo y que alguna me enseñase las tetas por el messenger) ni televisión, estaba todo el día con la vida loca esa en la que pensaba igual que Tano y Richi cuando van a la pollería y dicen que el pollero es tonto por trabajar, o cuando estando en la salida de algún instituto veía a los que iban a clase y que estudiaban cómo a unos idiotas. En ese momento me sentí muy cercano a Richi, por su gracia y carisma; el Tano (Juan José Ballesta) me pareció un angustias, demasiado pensativo y amargado por sus cosas. Ahora que la he vuelto a ver y que he cambiado mucho en todos los aspectos el que me llamó la atención fue el personaje interpretado por Ballesta, me parece que simboliza el espíritu de la película, su mirada perdida y sus continuos ensimismamientos, esas escenas en las que todo lo que ocurre a su alrededor parece serle ajeno, un personaje que parece darse cuenta de que eso que está viendo es una ilusión que se acabará tarde o temprano, que no termina de vivirla al límite por ese motivo.
Una película muy especial repleta de momentos maravillosos, similar en esa trascendencia del cine japonés sobre adolescentes. Es una gran película, para mí la mejor española de este tipo, aunque sé que quizás le doy más nota de la que le daría de no ser por esa carga emocional que tiene ver reflejados ciertos momentos que uno ha vivido. 9/10